
El pulso entre Naoya Inoue y el equipo de Jesse «Bam» Rodriguez ya es público. El martes 13 de octubre de 2026, el campeón indiscutido del peso supergallo anunció en X que ya no pensaba seguir esperando al estadounidense: «I have no intention of sitting around and waiting for 'Bam', so I'm going to start getting ready to move up to featherweight.» Invicto en 33 combates, con 27 victorias antes del límite, campeón en cuatro categorías de peso y vencedor de Junto Nakatani en mayo de 2026, a Inoue le queda poco por demostrar en las 122 libras, y el peso pluma supondría una quinta categoría para él. Sin embargo, había dejado la puerta abierta a Bam, siempre que el combate se celebrara en torno a febrero de 2027, advirtiendo que, más allá de esa fecha, «I don't have to be that obsessed with Bam». Al día siguiente, en el Korakuen Hall, Hideyuki Ohashi cerró un poco más la ventana: «there will be no fight in April or May». Según Hochi, Inoue debería volver al ring en febrero o marzo.
Al otro lado, la versión es muy distinta. Robert Garcia, entrenador y mánager de Rodriguez, asegura que no les ha llegado nada: «There has been no communication from Inoue to Eddie Hearn… We don't need Inoue. But we are right on schedule to fight him in March, April or May.» Añade que no entiende «why [Inoue] is panicking» e insiste: «as of now, no one has told us anything». Eddie Hearn, promotor de Bam, respondió por su parte en X con una pregunta: «Who's waiting? You said you are fighting in Feb/March? We are ready.» Rodriguez, de 26 años y con un récord de 24-0 (17 KO), campeón del peso gallo de la WBA y monarca en tres categorías tras noquear a Antonio Vargas en junio, primero debe unificar frente a Christian Medina, campeón de la WBO, posiblemente el 11 de diciembre en Cardiff. Ahí es donde todo se atasca: Japón habla de febrero o marzo, el equipo estadounidense de marzo, abril o mayo, y nadie parece haber convertido las declaraciones en una propuesta concreta.
Para nosotros, la cuestión de a quién le corresponde dar el primer paso ni siquiera se plantea. Naoya Inoue es claramente el A-side de este combate, el número uno del pound-for-pound que ya lo ha demostrado todo en el peso supergallo. Bam Rodriguez es un campeón excepcional y su trayectoria justifica plenamente el interés que despierta este enfrentamiento, pero es él quien debe retar al campeón. Si quiere enfrentarse a Inoue, es su equipo el que debe enviar el contrato y dar el primer paso, y no al revés. Inoue ha explicado con absoluta claridad que esperaba una propuesta dentro de un plazo bien definido antes de subir a la categoría superior. No se le puede reprochar que siga adelante con su carrera cuando esa oportunidad no se ha aprovechado.
Por eso, las declaraciones de Robert Garcia nos resultan extrañas. Repetir que su equipo no ha recibido nada, como si correspondiera a Inoue enviar un contrato al equipo de Bam, invierte por completo la lógica de la jerarquía, y Garcia está empañando un poco su reputación con estas declaraciones. Cuando se quiere un combate de esta magnitud, uno no se queda esperando a que el campeón llame a la puerta. Esta situación quizá revele cierto declive en la manera en que Garcia entrena y gestiona a sus boxeadores, sobre todo si se observa al mismo tiempo lo que está ocurriendo en la carrera de Vergil Ortiz Jr. El pegador al que entrena no ha peleado en 2026, desde su victoria por TKO contra Erickson Lubin el 8 de noviembre de 2025, y las negociaciones para enfrentarse a Jaron Ennis han fracasado. Ortiz sube ahora al peso medio, después de un año en blanco que parece haber dejado su carrera en pausa.
En cualquier caso, para Inoue la decisión ya está tomada: seguirá adelante con Bam o sin él. Rodriguez todavía tiene la oportunidad de convertir este superfight en una realidad, pero el tiempo no juega a favor de su equipo. Si realmente quiere este combate, debe demostrarlo presentando una oferta que encaje en el calendario del campeón japonés, en lugar de reprocharle que no esté dispuesto a esperar más.